Las flores deben dejar caer sus pétalos, uno a uno; la luna decrece y debe desaparecer; incluso el bello canto de la alondra debe de terminar un día.
Pero yo he hallado una tierra donde crecen flores extrañas, que no se marchitan nunca, donde la luz del cielo nunca palidece, donde todas las cosas cantan la música inmortal que no ha cesado desde el inicio de los tiempos.
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